estilo de vida

Music is an attention whore.

Sí, se me ha ocurrido esta “brillante” frase durante la hora de la ducha.

¿A cuántos os ha pasado que tenéis algo muy importante que hacer, que necesita toda vuestra atención, pero no podéis pulsar el botón de pausa? Solo una canción más… Y acabas escuchando la discografía entera del artista más longevo de todo tu archivo.

Personalmente la misión más difícil de mi día a día es quedarme quieta en un sitio al escuchar música. Por eso hoy me he decidido a escribir unos pequeños consejos que nos sirvan de recordatorio a todos.

  1. No pulses el botón de pausa. Crea una lista de reproducción y mentalízate de que cuando la última canción deje de sonar tendrás que ponerte a trabajar. No es necesario cortar de raíz y pasar a no escuchar apenas música.
  2. Escucha música instrumental para trabajar. Aunque muchos crean lo contrario, el ser humano no está diseñado para realizar varias tareas a la vez. Nuestro cerebro intenta concentrarse en las letras de las canciones y a la vez intenta concentrarse en los trabajos que le imponemos. ¿Qué provoca esto? Que nunca trabajemos al 100%.
  3. Crea tus propias listas de reproducción. Seguramente ya conozcas páginas como Stereomood o 8tracks. Desgraciada o afortunadamente una canción crea distintas sensaciones dependiendo de la persona. Una lista de reproducción que tiene como objetivo animarte puede no causar efecto o incluso entristecerte. Fíjate en el efecto que causan tus canciones preferidas y divídelas según esto. Así si una serie de canciones te hacen sentir mejor, podrás escucharlas cuando no estés de buen humor.

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Mejorando mi alimentación.

Hace unos días tomé la decisión de hacer una visita a la nutricionista de mi gimnasio. No quiero una dieta, quiero comer sano, quiero dejar de sentirme sin energía todos los días.

Claro que cuando me dijeron que la reparación de mi portátil me saldría por unos 100€ cambié bastante de idea. No, no he desistido en cambiar mis hábitos. Simplemente he decidido hacerlo yo.

Buscando en Internet encontré una web muy útil: la página web del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. Está en inglés pero parte de los materiales descargables están en español.

Lo primero que busqué fue la cantidad de calorías diarias que debo consumir. La cantidad de empty calories(calorías vacías) de cada alimento la podréis encontrar aquí. Normalmente consumo menos de 1800 calorías, pero tiendo a comer más grasas de las consideradas necesarias.

Obviamente no debemos consumir esas 1800 calorías en grasas. Hay unos porcentajes de hidratos de carbono, lípidos y proteínas que debemos tomar. Como no soy una nutricionista decidí tirar de mis grandes conocimientos de estudiante de Bachillerato. Según uno de mis libros, los porcentajes para una dieta sana son: 60% de hidratos de carbono, 25% de lípidos y 15% de proteínas. Claro, esto varía según los resultados que quieras conseguir. Ayer leí que otro porcentaje para la gente que quiere ganar músculo podría ser: 40% de hidratos de carbono, 30% de lípidos y 30% de proteínas. Otra vez: no soy una nutricionista y si puedes permitírtelo lo mejor sería visitar uno.

Para medir los gramos y calorías que consumo sin mucho esfuerzo utilizo la aplicación Android FatSecret.Lo bueno de esta aplicación es que puedes leer los codigos de barras de muchos productos para facilitar aún más las cosas.

Por último he decidio probar la comida ecológica. En mi compra: muesli, leche, yogur y queso de cabra. Cabe destacar la leche: simplemente deliciosa. Escribiré más adelante sobre estos alimentos.

Mi té de verano

El calor aprieta y la industria comercial lo sabe.

La publicidad se llena de toques veraniegos. Helados, bebidas refrescantes, ofertas de viajes, ropa, calor, calor, calorrrr… Y una, que es débil, acabó gastándose 20€ en té en The Tea Shop.

El otro día cuando salía de trabajar recordé que quizá sería una buena idea pasarse por esta tienda a por algún té diurético porque según parece tiendo a retener líquidos (no es nada agradable cuando estás en “operación bikini”, con comillas incluidas). La dependienta me recomendó un té blanco (aunque todos los tés son diuréticos, este parece ser “el nova más”) con melón, piña y flores de girasol. Lo tenían todo planeado, seguro. Primer me hacen olerlo (¡huele a chicles de melón de toda la vida!). Luego casualmente está ya preparado en el mostrador, bien fresquito, con frambuesas dentro del vasito de té…Resultado: 14€ 100 grados de té White Melone + un paquete de frambuesas deshidratadas de 5,70€.

Después de esta paranoia, podrás comprar este té online aquí.

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Consejos para mantener nuestras habitaciones ordenadas

Aunque la gente al rededor mío, el desorden me estresa. Y mucho. De esto que a veces tengo que hablar con alguien para tranquilizarme antes de ponerme a trabajar.

Mi lucha contra el desorden comienza cuando entro en mi cuarto y…no sé por donde empezar. Veo libros de la biblioteca  en la mesa que ocupan la mitad de la misma pero pienso ¿si no donde los pongo? Si los guardo en la estantería me olvidaré de ellos, en el somier no hay espacio…¿Y los armarios? Que si está demasiado oscuro y no veo nada, que si hay tanta ropa que no puedo apenas sacar nada…y sobretodo, si no tienes cuidado todo se cae de sus perchas. Durante el curso los apuntes se acumulan, se caen al suelo, los pisas con la silla…Y ya ni te cuento si tienes un gato.

Además los cables se enredan unos con otros: el del ordenador se enreda con el el cargador del móvil, el de la lámpara y ese cable que aún tienes enchufado y no sabes si quiera de que es.

Si eres una de esas personas alas que el desorden les puede, espero que estos consejos te sirvan de algo:

  • Márcate un día a la semana para recoger. Si no siempre lo dejarás para otro día o nunca terminarás de recoger.
  • Analiza el foco del desorden. ¿Y si las hojas de papel están siempre encima de la mesa porque no tengo una carpeta donde guardarlas? ¿Y si las zapatillas están siempre en medio porque no tengo suficiente espacio para guardar todas sin que estorben? ¿Y si los bolígrafos se caen siempre al suelo porque no tengo un bote donde guardarlos?
  • Redacta una lista de tareas. Puedes hacerlo con papel o lápiz o si prefieres sacar partido a tu móvil o tablet te recomiendo las aplicaciones Any.DO o Astrid.
  • Sigue la regla del minuto: no dejes para otro rato cualquier cosa que tardes en hacer menos de un minuto.
  • Haz limpieza de vez en cuando.  Puede que el problema resida en que has acumulado demasiada ropa, que la mitad de papeles que guardas ya no te sirvan para nada o que guardas libros que nunca vas a leer o leíste una vez y te pareció tan malo que no lo volverás a leer más.  Piensa que otra persona puede aprovechar estos objetos mientras que estos podrán ser remplazados por otros que sí vas a utilizar.

¡Espero que te sean de utilidad estos pequeños trucos!