Xavier Melgarejo

«En Finlandia van a la biblioteca como nosotros al bar»

Cuando mi madre me leyó este titular lo primero que se me vino a la cabeza fue “seguro que es otro estereotipo”. No sé si alguno os acordaréis de la fiebre por la educación finlandesa que hubo hace unos años. Mientras que los medios de comunicación exaltaba sus bondades con entrevistas a estudiantes, las páginas webs españoles resaltaban el alto índice de suicidios que tenían.

Pues resulta que no es un estereotipo. Aunque lo de que van a la biblioteca como nosotros al bar es un poco exagerado.

Como los que mejor saben como funciona el país son sus propios habitantes, les conté a mis dos finlandeses favoritos acerca del artículo.

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En España la educación no es una prioridad nacional, creo que nunca lo ha sido y mi sueño es que algún día lo sea

Amén a eso. Totalmente de acuerdo.

Y han construido un sistema educativo que busca la calidad y la equidad, valores que están en los españoles”

En Finlandia, a ningún estudiante se le ocurre que su padre o el maestro le diga como estudiar o qué debe hacer”

Tanto como Niko como Jaakko están de acuerdo. Según el primero, no aprendió a leer hasta que no entró en la escuela primaria.

Pero en Finlandia son raros, valoran mucho al maestro”

Y no solo en Finlandia. Un amigo mío alemán cuyos padres son profesora de física y ginecólogo que su madre cobraba unos mil euros más que su padre.

No se pueden extrapolar sistemas. Igual que un olivo no puede crecer en Finlandia, no podemos copiar un ecosistema, aquí no viviría. Y nuestra sociedad, con todos sus defectos, tiene valores buenísimos; una capacidad de emoción y una inteligencia social que ya querrían en Finlandia”

Aunque hay excepciones, es cierto que los nórdicos, especialmente en Finlandia tienen la mentalidad de guardarse las emociones. Y a esto se debe la fama de borrachos que tienen en Finlandia. Gran parte de los suicidios y asesinatos son fruto de una explosión de emociones producida por el alcohol. Por lo general es un país bastante libre de violencia.

España tiene un largo camino por delante, pero no todo son cosas buenas. Debemos trabajar en conservar lo bueno y cambiar aquellas cosas que afectan a la calidad de la educación de millones de niños.